Desde su primer respiro el pequeño Cristóbal demostró fuerza y valentía, aunque al inicio fue difícil nunca se dio por vencido y gracias al compromiso del equipo multidisciplinario del Hospital Departamental de Totonicapán, ha dado pasos firmes en su recuperación.
Cristóbal, desde que nació, ha sido un guerrero. Fue prematuro, con bajo peso y sus pulmones requirieron surfactante, además, presentó una perforación gástrica por la que tuvo que ser intervenido. Tras la cirugía, adquirió una agresiva bacteria intrahospitalaria que le provocó un shock séptico y fue asistido con ventilación mecánica. Debido a la gravedad de su caso, el equipo multidisciplinario del hospital consultó a un infectólogo externo para poder salvarle la vida.
Pese a todas las complicaciones, Cristóbal ha luchado con todas sus fuerzas y ha ido mejorando. Hoy lleva un seguimiento con cardiología, nutrición pediátrica y fisioterapia.


«Los doctores han sido guiados por Dios porque mi bebé estuvo al borde de la muerte. Que esté vivo es un milagro. Ha pasado por mucho, pero ahora se recupera», expresó Manuela Guarchaj, quien agradeció a los médicos y al personal de enfermería por la atención brindada a su pequeño.
La Dra. Ana Discua, médico EPS en pediatría, dice que el caso de Cristóbal «ha requerido un proceso largo, pero va mejorando». Y gracias a que su recuperación va bien, fue dado de alta y llevado a casa por primera vez.
Para el Hospital Departamental de Totonicapán y el Ministerio de Salud es una satisfacción dar a conocer historias como la de Cristóbal, sobre todo, porque la entrega y el compromiso del personal salubrista son claves para salvar la vida de cientos de bebés que cada año ingresan a la Unidad de Cuidados Intensivos de este centro asistencial.








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