Cada historia de recuperación es un testimonio de lucha y esperanza. En el Hospital Departamental de Totonicapán, un pequeño paciente enfrentó una batalla complicada contra una fuerte infección respiratoria, sumada a una enfermedad del corazón con la que nació y a la condición conocida como trisomía 21 o Síndrome de Down.

Fueron 55 días de atención intensiva, en que personal médico, de enfermería y especialistas trabajaron unidos, cuidando cada detalle para proteger su vida. Cada día era un reto, pero también una oportunidad de avanzar hacia la recuperación.

Uno de los mayores desafíos fue ayudarle a recuperar peso, ya que su salud estaba muy delicada. Gracias al esfuerzo y dedicación de un equipo multidisciplinario, poco a poco logró alimentarse mejor y ganar fuerzas para seguir adelante. Cada pequeño progreso fue una gran victoria.

Para su familia, este proceso estuvo lleno de emoción y agradecimiento. «Me siento muy feliz y bendecido, porque el trabajo de los doctores y enfermería ha sido excelente. Agradezco al Creador y desde lo más profundo de mi corazón, al equipo del hospital que salvó la vida de mi hijo», compartió su padre, originario de Almolonga, Quetzaltenango.

Esta historia refleja el trabajo comprometido del Hospital Departamental de Totonicapán. Cada día, su labor busca transformar vidas y llevar esperanza a las familias guatemaltecas.

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